Revolución, muerte y papel





Nunca de los nuncas me había yo tardado más del tiempo estipulado.

Me hicieron ver mi suerte estas calaquitas; yo y mis fantásticas ideas

de hacer una presentación, y es que a mi no me gusta representar.

Es decir, copiar a un nuevo lenguaje una imagen que ya existe, creo

yo, es inútil y poco arriesgado; limitante para la creatividad.

La importancia de las imágenes es traerlas al mundo real, que la

imagen se haga presente, no se represente. En "Filosofía de la imagen"

se mencionan tres elementos primordiales de los que se construye ésta;

el material, la forma y el contenido. Para mi, mis calacas, no sólo

tienen los tres elementos sino que se complementan.

Mientras que los demás representaron fachadas, ventanas, portones,

etc., yo le di la vuelta al Dr. Reséndiz e hice lo que me vino en gana,

pero el resultado le agradó, que bien, porque después de trabajar

en él durante 17 días y ver que no acababa acabando, termine por

odiarlo y querer destruirlo. Sin embargo, al verlo expuesto; en nuestra

muy breve exposición en Donceles 66, y saber que la gente encontraba

en él un "pedacito de historia", el amor por mi amada escultura, volvió.


Casi enloquezco, por poco y no termino... pero, lo termine y ahora entrará a su etapa de restauración, pues al ser trasladado al centro para dicha exposición; mi General Zapata se quedó sin quijada y el telón se cayó, así como un bigote y dos moños... el papel es muy frágil

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